Alex Honnold, en acción: escaló el rascacielos Taipéi 101 en una hora y mediaAlex Honnold, en acción: escaló el rascacielos Taipéi 101 en una hora y media

“Un acto de temeridad para generar morbo”: los escaladores argentinos critican a Alex Honnold, quien trepó el Taipei 101

2026/01/28 04:00

El domingo pasado, Netflix sorprendió a sus suscriptores con un contenido en vivo que mantuvo en vilo a millones de espectadores alrededor del mundo. La transmisión del ascenso del escalador Alex Honnold que trepó el Taipei 101, un rascacielos ubicado en Taiwán y que hasta 2009 fue el edificio más alto del mundo.

Pero lo que le dio un matiz especial a la proeza fue que ascendió los más de 500 metros sin estar atado ni contar con ningún tipo de arnés de protección, lo que implicó que el menor error o imprevisto le hubiese costado la vida.

El rascacielos del Taipei 101 mide más de 500 metros

Honnold, de 40 años, se plantó en la base del edificio y ajeno a los miles de personas que seguían su ascenso en directo y a los millones que se sumaron por streaming, demoró solo una hora y 21 minutos sin demostrar ningún apuro, ya que se entretuvo saludando a través de los vidrios a los que le sacaban fotos.

El espectáculo que llevó adelante el escalador norteamericano y que presentó Netflix, tuvo un retraso de 10 segundos para evitar transmitir una tragedia. Se convirtió en uno de los contenidos más vistos a nivel global en la plataforma, fue tendencia en redes sociales y una noticia destacada en los medios del mundo, pero al mismo tiempo abrió una encendida polémica, sobre todo en el mundo del montañismo y la escalada.

Honnold escaló durante hora y veinte minutosel edificio de 500 metros

Honnold es un deportista de primer nivel que tomó notoriedad realizando ascensos en la modalidad de escalada llamada “Free solo”, o “Solo integral” en castellano, la más extrema que existe. En 2017, ascendió sin cuerdas El Capitán, en Yosemite, un monolito de casi 1000 metros, que fue documentado y que ganó el Oscar al Mejor Largometraje Documental en 2019. El film puso en el foco del gran público una actividad que se reduce a un grupo muy pequeño de deportistas y la manera en que se difundió también generó controversias.

“Lo que vimos el domingo me parece de una enorme irresponsabilidad, es un acto de temeridad aprovechado para generar un negocio a partir del morbo de la gente por ver una muerte en HD”, le dice a LA NACION Julián Insarralde, un experimentado guía de montaña, instructor de escalada en hielo y escalador que cuenta con más de mil cumbres en la Argentina y el mundo. “Lo que hizo Honnold el domingo parece una proeza, pero para un deportista de su nivel es casi un paseo. El único condimento es que lo hace en ‘Solo integral’ y esto implica un nivel de concentración absoluto porque un error o un imprevisto, que siempre puede ocurrir, significa la muerte. Hay cientos de escaladores que tienen la misma destreza que Honnold, solo que no se arriesgan a jugarse la vida y lo hacen tomando todas las precauciones necesarias, lo que minimiza la posibilidad de un accidente y hace de esta actividad un deporte seguro. No creo que la temeridad sea algo que debamos admirar”, sostiene enfático Insarralde.

Alex Honnold escaló un edificio de 101 pisos en Taiwán

Los escaladores llaman vías a cada uno de los caminos o recorridos definidos para ascender una montaña y se categorizan de acuerdo con el grado de dificultad. Cuando escalar una montaña implica ascender por la roca con inclinación, que a veces llega a ser negativa, esto requiere del uso de elementos de fijación que ayudan a ganar altura y también el uso de cuerdas para asegurarse y no caer al vacío. Esta categorización de las vías permite conocer de antemano la magnitud del desafío y saber a lo que se enfrenta.

A cada escalador se le otorga un grado máximo de acuerdo con su destreza que indica para que esté preparado y le permite saber si la vía que va a encarar está dentro de sus posibilidades. De esa manera, una escalada puede ser un enorme desafío para un atleta principiante, pero para un experimentado es casi un paseo.

“En la modalidad de ‘Solo integral’ el escalador no usa ningún elemento de fijación ni cuerdas que te sostienen en una posible caída, pero también es cierto que en la mayoría de estos ascensos el nivel de dificultad está muy por debajo del deportista y esto es una manera de achicar el riesgo. Este es el caso de lo que vimos el domingo porque subir a ese edificio, aunque parezca muy complicado, para un escalador como Honnold es algo muy por debajo de su posibilidad técnica”, explica Insarralde dando a entender que lo espectacular del ascenso de Honnold es la temeridad por no contar con cuerdas y no la dificultad técnica que enfrentó, cosa que suena sorprendente para un observador sin conocimiento del tema.

En coincidencia con la mirada de Insarralde se suma la opinión de Julián Prato, que es guía de montaña y profesor del Centro Andino Buenos Aires (ICBA) y tiene una posición igual de crítica: “Más allá de la natural admiración que me genera la destreza de un escalador de ese nivel, creo que el ‘Solo Integral’ es una aproximación al suicidio y es una práctica que no comparto bajo ningún aspecto”.

Para sostener su argumento, Prato afirma que la gran mayoría de escaladores que practicaron esta modalidad están muertos y considera que se trata de un mal ejemplo porque instala a la actividad en un lugar que no es el que le corresponde. “La enorme mayoría de los montañistas y escaladores hacemos esto gestionando el riesgo a partir de medidas de precaución, anticipándonos a los potenciales problemas y haciéndolo de manera segura. Ese es el rol del guía de montaña y de lo que nosotros enseñamos. Con el ejemplo de Honnold, parece que si no coqueteas con la muerte, no sos escalador y lo que uno hace es una actividad menor”.

El rol de las redes

Rafael Masid es guía e instructor de escalada en el ICBA y explica que en los últimos años creció la cantidad de personas que se aventuran a la montaña y que pretenden alcanzar cumbres. Pero lo llamativo, de acuerdo con su punto de vista, es que se lanzan a picos muy difíciles sin haber recorrido una etapa de aprendizaje y considera que la difusión de shows como el que brindó Honnold y las publicaciones en redes sociales de ascensos a montañas importantes sin mostrar los procesos previos son lo que incentivan este fenómeno. “Muchos pretenden saltearse la preparación y los años necesarios de preparación o minimizan los riesgos y es cuando aparecen los accidentes. Montañistas sin experiencia quieren subir al Aconcagua o escalar el Fitz Roy sin entender que eso es solo para gente experimentada. Ven en redes sociales imágenes en los Himalayas y suponen que es algo que está al alcance de todos y descartan otras alternativas pensando que es algo menor asumiendo riesgos innecesarios”, dice Masid que aporta como referencia para sostener su afirmación un dato generado por la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (Fedme) que muestra el incremento de ratio de accidentados en los últimos años argumentando que se trata de un porcentaje que crece por la presencia de personas que se aventuran a la montaña sin la debida preparación.

“Hannold cuenta con la ventaja de la masividad de las redes sociales de esta época que le permiten darle una trascendencia enorme haciendo parecer que el es el primero en enfrentar desafíos como el de Taipei 101 y antes que él, otros hicieron cosas mucho más destacadas como Alain Robert, que subió edificios en ‘Solo Integral’, pero en el anonimato y escapando a la policía porque no contaba con autorización”, dice Masid en referencia al “Hombre Araña francés” como se lo conoce a Robert que tuvo que pagar numerosas multas y purgar días en la cárcel por aventurase a trepar edificios sin permiso.

Efecto contagio

En la otra vereda se escucha sonar otra campana y la preocupación que presentan algunos respecto al efecto contagio y a la posibilidad de que gente sin la debida experiencia se lance a “freesolear”, como definen a la actividad en el mundo de la escalada, es casi nula, sostiene Ignacio Elorza, un experimentado escalador y productor de cine de montaña que conoce personalmente a Alex Honnold : “Creo que la persona que se dedica a esto entiende muy bien el riesgo al que se expone y que nadie tiene ganas de morir por lo que la persona que se larga a freesolear lo hace enfrentando una vía muy por debajo de su posibilidad y haciendo algo que conoce casi de memoria habiendo practicado antes muchísimo”, le dice a LA NACION. Y agrega: “Si un loquito ve esto y se larga a hacerlo sin experiencia, a los cinco minutos se da cuenta de qué se trata y lo deja inmediatamente”.

Elorza explica que compartió tiempo y estuvo con Honnold y que lo sorprendió porque se trata de una persona sumamente introvertida, muy enfocado en su actividad y en los desafíos que enfrenta. “Honnold es un maestro total en escalada libre, y a la técnica impecable le agrega una condición física que seguramente trabaja mucho, pero sobre todo un control mental que probablemente sea su gran diferencial”, afirma el escalador radicado en Arenales, en la provincia de Mendoza, uno de los epicentros de la escalada en el país, junto con El Chaltén y Bariloche, de acuerdo con su opinión.

Cuando se lo consulta a Elorza acerca del ascenso al Taipei 101 su mirada es más condescendiente y sostiene: “Es un capo total de la escalada y esto es solo una movida para recaudar plata y vivir de su actividad. Es solo un show y no me parece mal que lo haga. Creo que ese ascenso, para él, no presenta ninguna dificultad y, si bien el riesgo existe, en su caso es menor por las condiciones que tiene”. Si bien el dato no es oficial, trascendió que Honnold cobró 500.000 dólares por el espectáculo que brindó, una suma que él describió como “modesta” o incluso “vergonzosamente pequeña” en comparación con los salarios de otros atletas profesionales y aclaró que “él habría realizado la escalada incluso sin pago” y solo por el gusto de hacerla.

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