Kiev impulsa una reforma integral en su sistema de movilización militar debido a la escasez de tropas y a los problemas derivados del abandono de unidades por parte de numerosos soldados.
El Ministerio de Defensa, liderado por Mijailo Fédorov, busca ofrecer mayor previsibilidad y motivación a los reclutas, en un contexto donde la guerra contra Rusia ha reducido drásticamente el número de voluntarios y ha vuelto indispensable la movilización obligatoria.
Las autoridades trabajan en un nuevo marco legal para incentivar tanto a quienes ya sirven como a los futuros efectivos. Entre las medidas previstas figuran incentivos económicos y la posibilidad de exenciones temporales para quienes firmen contratos de servicio por al menos dos años.
La reforma también contemplará mecanismos para aliviar las tensiones entre ciudadanos y reclutadores y para reducir los abandonos no autorizados, que ya suman unas 200.000 personas.
El temor a un mando ineficaz y la falta de criterios estratégicos claros han sido citados como factores que desmotivan a muchos soldados, quienes, tras sufrir heridas o situaciones críticas, optan por buscar unidades con mejor liderazgo antes que abandonar el servicio militar por completo.
En el frente, se reconoce el valor de quienes regresan después de ausentarse sin permiso, ya que suelen aportar experiencia, aunque lleguen agotados física y emocionalmente.
El debate sobre la respuesta a la deserción sigue abierto. Mientras algunos sectores proponen endurecer las sanciones, otros abogan por flexibilizarlas y mejorar las condiciones del mando. La reforma considera ampliar las buenas prácticas de las unidades más eficientes y fortalecer la gestión del defensor del pueblo militar, encargado de tramitar denuncias sobre condiciones de servicio.
La indefinición sobre la duración del servicio militar afecta la moral de los soldados y desalienta posibles alistamientos. El agotamiento y los problemas de salud son frecuentes entre quienes permanecen en el frente sin relevo, aunque muchos continúan por sentido de responsabilidad y apoyo a sus compañeros.
En paralelo, el endurecimiento de las sanciones para quienes evadan el reclutamiento se encuentra en estudio, dado que cerca de dos millones de ucranianos son buscados por eludir el servicio. El incremento salarial para puestos de riesgo está previsto, aunque la falta de fondos dificulta su implementación.
En el terreno, el desgaste físico y emocional es evidente entre los soldados desplegados en zonas de combate crítico como Pokrovsk y Zaporizhzhia.
Los testimonios de los efectivos reflejan enfrentamientos constantes y dificultades logísticas. El uso intensivo de drones y nuevas tácticas de asalto caracteriza la dinámica actual del conflicto, obligando a las unidades ucranianas a adaptarse para resistir el avance ruso.
Además, el control del terreno en regiones estratégicas varía constantemente debido a la intensidad de los combates urbanos y a la presión de las fuerzas rusas, que intentan avanzar en el este y el sur del país.
Ante este escenario, la reforma del sistema de movilización busca garantizar la llegada de nuevos reclutas, mantener la experiencia de los soldados activos y equilibrar la disciplina militar con la necesidad de descanso y garantías para los combatientes.
(Con información de EFE y ABC News)

