Golpeada por la caída del consumo y problemas de liquidez, la marca Alic, conocida en el mercado local por su marca de lámparas y productos de iluminación, pidió la apertura de su concurso preventivo para reorganizar su situación financiera. La compañía recurrió al paraguas judicial luego de reconocer que enfrenta dificultades para cumplir regularmente con sus obligaciones, en un contexto de caída de ventas y creciente presión sobre su flujo de caja.
La presentación fue realizada en el Juzgado N° 25 y se tramita con el expediente 25264/2025. En su escrito, la firma solicitó la apertura del proceso concursal al admitir que se encuentra en estado de cesación de pagos. A través del concurso preventivo, la empresa busca suspender reclamos de acreedores mientras negocia un acuerdo para reordenar su pasivo y sostener la continuidad de su actividad.
La empresa atribuyó la caída de sus ventas a factores sectoriales que afectaron a sus principales mercados. En el expediente señala que la paralización de la obra pública redujo de forma significativa el volumen de operaciones vinculadas a ese segmento, al tiempo que la retracción de la actividad agropecuaria provocó una fuerte baja en los niveles de facturación, lo que deterioró su flujo de fondos y profundizando los problemas de liquidez.
“Quizás el factor de mayor incidencia en la cesación de pagos de Alic S.A. ha sido las altas tasas de interés que ha debido afrontar por la deuda financiera bancaria contraída”, señaló Alic en el escrito.
Además, la empresa sostuvo que “la sociedad se ha visto imposibilitada de atender regularmente sus obligaciones en la forma y plazos originalmente comprometidos, situación que derivó en un estado de cesación de pagos”, lo que motivó la solicitud de concurso preventivo.
Alic detalló que la caída de las ventas impactó de forma directa en su flujo de fondos, lo que terminó generando un descalce entre los ingresos y las obligaciones financieras y comerciales que debía afrontar.
En ese contexto, la sociedad sostuvo que recurrió al concurso preventivo con el objetivo de encauzar su situación patrimonial y alcanzar un acuerdo con sus acreedores. El proceso judicial busca así ordenar su pasivo y preservar la continuidad de la actividad comercial mientras se negocia una reestructuración de las deudas.
Alic es una sociedad constituida en 2004 dedicada a la comercialización de productos de iluminación, especialmente lámparas LED y luminarias para el mercado residencial y comercial. Con el paso de los años logró posicionar su marca en el mercado local, en un segmento donde conviven importadores, distribuidores y fabricantes que compiten en un negocio altamente sensible al nivel de actividad y al consumo interno.
El caso de la empresa de iluminación se suma a una serie de concursos preventivos que volvieron a aparecer en los últimos meses, en un contexto marcado por la debilidad del consumo y el deterioro del flujo de caja de muchas compañías. En ese escenario, varias firmas optaron por recurrir a esta herramienta judicial para ganar tiempo, renegociar deudas y evitar una quiebra.
Entre los casos recientes aparece Goldmund, fabricante de los electrodomésticos de la marca Peabody, que también pidió la apertura de su concurso preventivo en medio de la caída de las ventas y la presión sobre su estructura financiera. La empresa recurrió a la Justicia comercial con el objetivo de ordenar su pasivo y preservar la continuidad operativa.
A ese caso se suma el de la histórica textil santafesina Emilio Alal, una empresa con más de un siglo de trayectoria que también inició su concurso preventivo en medio de una profunda crisis industrial que incluyó el cierre de su división productiva.
Otros sectores también enfrentan situaciones similares. En el norte del país, por ejemplo, la firma PanPack, proveedora del agro y de los ingenios azucareros, atraviesa su propio proceso concursal tras una fuerte caída de ventas y el deterioro de su situación financiera.
