Esta forma única de atención de maternidad durante los días posteriores al parto transforma el "cuarto trimestre"Esta forma única de atención de maternidad durante los días posteriores al parto transforma el "cuarto trimestre"

Kraamzorg, el sistema neerlandés único en el mundo para ayudar a las madres primerizas

2026/03/10 19:52
Lectura de 11 min
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Caterina Yannicelli recuerda haberse sentido totalmente desprevenida con la llegada de su primer hijo cuando le tuvieron que hacer una cesárea cuatro semanas antes de lo previsto debido a una rara complicación médica. “Ni siquiera sabíamos cómo preparar la cama”, comenta. “No sabíamos cómo hacer nada”. Este también fue el caso de Elissa Fischel, quien dio a luz en su casa varias semanas antes de lo esperado. “No sabía cómo cambiar un pañal. La primera vez que lo hice, lo puse al revés”, dice Fischel.

Como cualquier madre primeriza sabe, traer a un bebé al mundo puede ser un momento de inmensa alegría, pero también de estrés, falta de sueño, pérdidas de fluidos corporales y una lista cada vez mayor de consejos contradictorios. No es de extrañar, entonces, que muchas madres primerizas se sientan abrumadas y solas después del parto. Pero por haber parido en Países Bajos, Yannicelli y Fischel recibieron un beneficio que muchas otras no han tenido.

Todos los padres primerizos en este pequeño país europeo reciben el apoyo de un profesional capacitado que aparece poco después del parto. Se trata de los “kraamverzorgenden” (cuidadores de maternidad) de Países Bajos. Estos cuidadores de maternidad capacitados suelen pasar hasta ocho días en casa de los nuevos padres, ayudándolos con todo, desde lavar la ropa hasta detectar problemas de salud a tiempo.

Caterina Yannicelli cuenta que tener un

Para Yannicelli, una estadounidense que vivía en Ámsterdam pero que ahora regresó a su país natal, tener la tranquilidad de un profesional capacitado en su casa la hizo sentir más segura y confiada. “Sentí que no estábamos solos”, dice. A Fischel le pasó igual: “Fue realmente reconfortante tener a alguien a quien preguntarle”.

Todos los padres en Países Bajos tienen derecho a esta forma de atención personalizada. Para quienes viven en otros lugares y recurren a familiares, amigos o Internet, el servicio “kraamzorg” es una ventaja sin precedentes. Es una forma única de atención que, según las personas con las que hablé para este artículo, ayuda a los padres y a sus bebés a prosperar.

Qué es el sistema “kraamzorg”

“Ofrecemos a los nuevos padres un buen comienzo en su entorno familiar”, explica Wendy Olieman, cuidadora de maternidad de KraamZus, una de las organizaciones que brinda atención a nuevas familias. La magia de este lugar afirma, reside en la capacidad de transformar la experiencia inicial de una familia con un recién nacido “de lo que podría parecer caótico a la paz”, y en ayudar a los padres a sentirse más seguros. “Somos los ojos y oídos de la matrona y podemos identificar problemas a tiempo, porque no siempre todo sale bien”, sostiene.

Los padres tienen derecho a entre 24 y 80 horas, normalmente repartidas en ocho días. El servicio está cubierto en gran medida por el seguro médico, pero algunos seguros requieren una tarifa adicional de US$6,70 por hora. Suele ser proporcionado por organizaciones privadas y, como el seguro es obligatorio en Países Bajos, todos tienen derecho a “kraamzorg”. Los cuidadores desempeñan una función muy amplia, desde el apoyo doméstico hasta la supervisión del bienestar de la familia: pueden vigilar al bebé para que la nueva madre pueda descansar, cuidar a sus hermanos y supervisar la salud de la madre y el niño, por ejemplo, revisando puntos o brindando apoyo con la lactancia.

El servicio incluye desde cuidar al recién nacido hasta cambiar las sábanas

Fischel recuerda sentirse aliviada de que alguien con formación médica estuviera disponible durante su primera semana como madre primeriza. Le sorprendió especialmente el apoyo práctico: su cuidadora “lavaba un montón de ropa”, incluyendo prendas que se acumulaban en el fondo del cesto.

La “kraamverzorgende” también cortaba fruta fresca y preparaba té para Fishcel todas las mañanas. Incluso limpiaba el baño. Sobre todo, Fischel se sentía tranquila al poder hacer cualquier pregunta que surgiera. Además, los “kraamverzorgenden” se encargan de otras tareas, como cambiar las sábanas a diario y hacer limpieza ligera en la casa. A menudo preparan bebidas calientes junto con “beschuit met muisjes”, una merienda tradicional neerlandesa para cuando nace un niño.

“Supervisamos todo”

Wendy Aaij-Karuth, madre de tres hijos, encontró tan útil el apoyo para su último hijo que lloró cuando los “kraamverzorgenden” se marcharon. Tenía dos cuidadores a su lado, ya que uno de ellos estaba en formación. “Sabían perfectamente lo que había que hacer y se aseguraban de prepararme comida antes de que pudiera pedirlo”, cuenta. También cuidaron de sus dos hijos mayores, lo que les permitió a ella y a su pareja descansar y conectar con su recién nacido.

“Supervisamos todo: el bienestar de la madre y el del bebé”, dice Marie Claire de Ligt, enfermera de Baby’s en Zo, quien se cambió a este puesto hace dos años tras dos décadas trabajando como enfermera. “Les explicamos la alimentación, enseñamos a los nuevos padres a sostener a un bebé, a cambiarlo y a acostarlo de forma segura”, explica.

Estas experiencias contrastan marcadamente con cuando tuve a mi primer hijo en Reino Unido. Tras una cesárea de urgencia, al día siguiente estábamos en casa con un bebé diminuto, adivinando qué significaba cada sonido y si me alimentaba correctamente, con solo una breve visita de la matrona al día siguiente del parto.

Los cuidadores de maternidad capacitados puede detectar los problemas antes de que empeoren.

Pasé gran parte de los primeros días enviando mensajes a mis amigas hasta altas horas de la noche, comprobando que cada granito, cambio en el sueño o alimentación fueran normales. Habría sido mucho más fácil —y médicamente más seguro en mi caso debido a una complicación potencialmente mortal de la cesárea— si hubiésemos contado con la ayuda de un profesional que supervisara de cerca mi salud.

En cambio, me tuvieron que llevar a toda prisa en una ambulancia para una cirugía de urgencia mientras mi marido, desconcertado, cuidaba solo en la sala de espera a nuestra hija de cuatro días, que seguía con lactancia materna exclusiva. Tuvo que buscar fórmula y un biberón en el hospital en plena noche cuando ella se despertó llorando y hambrienta.

Esther Feijen-de Jong, profesora asociada de ciencias de la obstetricia en el Centro Médico Universitario de Groningen, Países Bajos, y expartera, afirma que el “kraamzorg” puede prevenir problemas graves. Los cuidadores pueden detectar rápidamente si el bebé muestra signos de ictericia o si está perdiendo demasiado peso y no se alimenta bien, algo que una madre primeriza podría no detectar de inmediato. “Si la seguridad del bebé está en riesgo, intervenimos”, explica Sandra Leerves, de De Ligt. “Una vez tuve un caso en el que la madre se sintió mal al sexto día y llamé a una ambulancia. Resultó que algo grave estaba sucediendo. La familia agradeció mucho mi presencia”.

Cuidado preventivo

El posparto puede ser intenso y puede resultar difícil para las madres primerizas controlar lo que es normal y lo que es rutinario. Muchas mujeres tienden a ignorar sus propias molestias físicas porque están demasiado concentradas en su nuevo bebé, afirma Feijen-de Jong. Por lo tanto, un cuidador de maternidad capacitado puede detectar los problemas antes de que empeoren. Fischel encontró esto reconfortante: había sufrido un desgarro durante el parto, por lo que su cuidadora revisó sus puntos en busca de signos de infección.

De igual manera, Frouke Engelaer, madre de dos hijos y médica, perdió mucha sangre durante su segundo parto, por lo que fue tranquilizadora tener a alguien que la revisara regularmente. Engelaer había planeado un parto en el hospital, pero como el parto avanzó tan rápido, tuvo al bebé en la casa. Su “kraamverzorgende” llegó en la mitad de la noche para ayudarla a acomodarse. “Tengo muy buenos recuerdos de esa época”, dice Engelaer. “Al principio, todos nos sentimos muy inseguros, preguntándonos si lo estamos haciendo bien, si hay suficiente leche... surgen todo tipo de pequeñas preguntas en la mente y siempre hay alguien a quien preguntar de inmediato y que puede apoyarnos”.

Un objetivo importante del sistema es que las madres adquieran la confianza necesaria para cuidar a sus recién nacidos de forma independiente

El sistema está diseñado para facilitar una transición fluida a la maternidad, especialmente por ser un período tan intenso, tanto mental como físicamente, afirma Feijen-de Jong. Un objetivo importante de la atención, añade, es que las mujeres adquieran la confianza necesaria para cuidar a sus recién nacidos de forma independiente una vez que el cuidador se marcha.

Como la situación de cada persona es única, los cuidadores de maternidad deben adaptarse a las necesidades de cada familia a la que apoyan, desde padres que se han preparado durante semanas hasta familias extremadamente vulnerables que viven en la pobreza. Las familias con bajos ingresos pueden solicitar prestaciones para cubrir el coste.

Cada “kraamverzorgende” con la que hablé menciona cómo deben actuar como un camaleón para encajar donde se les necesite. De Ligt se ríe y dice que tiene que averiguar rápidamente dónde se guardan los artículos de uso diario, desde los productos de limpieza hasta los cubiertos, porque las madres primerizas pueden no saber con qué necesitan ayuda.

Mientras que algunas personas pueden recibir con agrado a un extraño en casa, otras pueden encontrarlo intrusivo en un momento en el que se sienten más vulnerables. Yannicelli dice que su cuidadora era muy habladora, algo que disfrutaba, pero recuerda haber oído cómo otros despedían a las suyas antes de tiempo por ser “demasiado conversadoras”. Engelaer tampoco se sintió plenamente apoyada por su primer “kraamverzorgende”, cuyos valores no coincidían con los suyos. “Para nuestro segundo hijo, preferí a alguien con quien sintiéramos una verdadera conexión”, cuenta.

Monitoreo de la situación

Las personas cuidadoras de maternidad también se encuentran en una posición privilegiada para detectar señales tempranas de abuso, negligencia, un entorno inseguro o estrés en las relaciones. “Se percibe. Se puede sentir la tensión en el hogar”, afirma Olieman. “Somos de los pocos profesionales que podemos estar ‘tras la puerta’ durante varios días seguidos, lo que nos da una visión muy clara de la situación familiar”. También controlan el estado de ánimo de la madre, buscando específicamente señales de depresión posparto.

Leerves tiene experiencia directa en esto y explica que detectar los problemas a tiempo “puede ahorrar muchos gastos de atención”. Si existen preocupaciones, ya sea por violencia doméstica o pobreza, puede ayudar a obtener apoyo adicional. Feijen-de Jong recuerda cómo, como partera, visitó a familias que no tenían artículos ni ropa para bebés. “Tuvimos que organizar rápidamente los suministros y la atención de maternidad. Como equipo, podemos brindar la ayuda adecuada. Este es uno de los aspectos más maravillosos de nuestro sistema”.

Mayor confianza

Un estudio exhaustivo realizado por la doctora Lyzette Laureij que incluye entrevistas con mujeres tras el parto descubrió que el “kraamzorg” aumenta la “autoeficacia parental”, es decir, hace que los padres se sientan más competentes para afrontar todos los desafíos que conlleva el cuidado de un recién nacido. Una madre comentó que se sentía “tan insegura” con su segundo hijo como con el primero y necesitaba esa “confianza adicional” para saber que lo estaba haciendo bien.

Sin embargo, existen desafíos. Las mujeres vulnerables, incluidas aquellas de entornos socioeconómicos más bajos, las víctimas de violencia doméstica o aquellas con antecedentes de adicción a las drogas o al alcohol, a menudo enfrentan problemas de salud adicionales, pero tienen menos probabilidades de acceder a la atención médica en primer lugar. A pesar de los claros beneficios de la atención médica preventiva, las mujeres vulnerables tienden a utilizar menos horas de la atención que se les recomienda, señala el informe, y el 5% no recibe atención posparto en absoluto.

También controlan el estado de ánimo de la madre, buscando específicamente señales de depresión posparto

Debido a los costos y la escasez de mano de obra, en Países Bajos se está aplicando un mayor escrutinio a la hora de demostrar los beneficios, afirma Feijen-de Jong, pero esto es difícil de rastrear con datos. Sin embargo, lo que sí está claro es que las madres en Países Bajos tienen más probabilidades de dar a luz en casa en comparación con otros países. Alrededor del 16% de las madres dan a luz en casa allí, en comparación con aproximadamente el 1% en muchos países vecinos, y la evidencia ha demostrado que las complicaciones son menores en los partos planificados en casa.

“Sabemos por investigaciones que las mujeres presentan molestias durante mucho tiempo después del parto”, afirma Feijen-de Jong. “Si podemos abordar las cosas en la primera semana, podrían tener menos problemas a largo plazo”. El impacto inmediato de esta atención es evidente para las mujeres con las que hablé. Olieman también afirma que, por lo tanto, su tarea no solo es vital, sino sumamente gratificante. No lo hace por el dinero, afirma: “Es por las diferencias que podemos marcar”.

Leerves y de Ligt coinciden. “Se te permite entrar en el momento más importante de la vida de alguien y puedes apoyarlo. Es maravilloso”, dice de Ligt. “Ver cómo familias que al principio se sentían inseguras se sienten seguras es fantástico”.

*Por Melissa Hogenboom, corresponsal senior de salud en la BBC y autora de Breadwinners y The Motherhood Complex.

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