La volatilidad del precio del petróleo presiona sobre los insumos de otros sectores, pero alimenta las expectativas de que se potencie el superávit comercial.
El barril de brent marcó el fin de semana al alza y alcanzó a tocar los u$s 119, su mayor nivel desde 2022, a poco de iniciada la guerra entre Rusia y Ucrania, para luego volver a terreno de los u$s 90.
El impacto local abarca desde los surtidores, el comercio exterior, los insumos para el agro y la minería.
El costo de los fletes de comercio exterior también es otra variable que se espera que sufra de ajustes, no solo por el costo de combustible, sino también por el aumento del costo del seguro y los mayores tiempos de recorrido por si hay que evitar zonas cercanas a la región en conflicto. Federico Bernini, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, explicó que los costos de los fletes estaban bajos “por la guerra comercial que había frenado el comercio, en especial entre Estados Unidos y China, lo que generó que los costos de traslado estuvieran bajos”.
“Sin dudas va a subir el precio, tanto por el costo como por las dificultades logísticas, así que hoy está en un piso”, agregó Bernini.
Respecto de hasta dónde puede llegar el costo del flete internacional, Bernini consideró que su máximo rondaría los picos previos, lo que equivale a los valores actuales (por encima de los u$s 3000 por contenedor) multiplicados por 4. “Es comparable con los picos de otras crisis, como en 2024. Veo difícil que pase eso, pero cambia minuto a minuto y va a depender de cuánto escale la situación”, concluyó el especialista.
Esta dinámica puede afectar el costo de las exportaciones, con precios de algunos granos al alza (como la soja, que sube 5% en la semana) y el de las importaciones.
La suba podría golpear sectores donde el petróleo es insumo, como las cadenas de la energía, minería, química, petroquímica, plásticos, fertilizantes, entre otros.
“La afectación, en tanto duración del conflicto va a generar problemas de suministros porque impacta en la producción de países líderes, caso Japón, Corea del Sur, China mismo”, explicó Anastasia Daicich, directora de Qualy. Además, sumó que podría impactar en la disponibilidad de productos y de buques.
El impacto en minería no esquiva al escenario. Es que el petróleo se usa para la producción de insumos para la extracción de los minerales, lo que encarece el costo de extracción.
Desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), son más optimistas y no esperan un impacto en el corto plazo sobre los insumos: “El efecto dependerá fundamentalmente de la duración e intensidad del conflicto”.
Otro factor vinculado a la minería es el faltante de ácido sulfúrico, derivado del azufre usado en la extracción de minerales, entre los que se encuentra el cobre. La demanda de cobre en el mundo crece a diario a raíz de las baterías y la electromovilidad. China concentra la mayor parte de la refinación de cobre global, pero importa el ácido sulfúrico desde los países que exportan a través del estrecho de Ormuz. En Argentina, esto podría impactar a partir de un alza del precio de mineral, cuya explotación es incipiente en el país.
Otro factor es el precio del combustible. “Nuestras tarifas energéticas están dolarizadas, un ajuste en el tipo de cambio impactaría de lleno”, agregó Daicich. Desde Eco Go plantearon que en surtidores los aumentos en febrero tocaron el 6%. La contraparte son las mayores exportaciones: cada suba de u$s 10 del barril implica un aumento de las exportaciones por u$s 1700 millones.


