SAN NICOLÁS.- En el marco de Expoagro 2026, funcionarios y asesores del equipo económico del Gobierno defendieron ante productores agropecuarios la estrategia macroeconómica basada en estabilidad fiscal, apertura de importaciones y eliminación de regulaciones, con el objetivo —según explicaron— de crear un clima propicio para la inversión y el crecimiento del sector exportador. El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, presentó a los técnicos del Ministerio de Economía, quienes lamentaron la ausencia del ministro Luis Caputo, de viaje en Estados Unidos. Se presentó también una línea para recría y engorde de ganado bovino otorgada por el BICE.
Uno de los primeros en exponer fue Felipe Núñez, asesor del Ministerio de Economía y director del BICE, quien planteó que el Gobierno logró una estabilización macroeconómica “diferente” a las del pasado. Según explicó, el orden fiscal y monetario no fue producto de una crisis o de una imposición del mercado, sino de una decisión política del Presidente y del equipo económico. “Es una estabilización macroeconómica que no fue impuesta por el mercado, sino que fue una decisión del Presidente y del equipo económico”, afirmó.
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Núñez sostuvo que el programa se basó en eliminar rápidamente el déficit fiscal y ordenar la política monetaria. Recordó que en 2023 el déficit financiero del Tesoro era de cinco puntos del producto y se financiaba con emisión monetaria, lo que generaba inflación y fragilidad macroeconómica. “Esos cinco puntos de déficit se terminaron en el primer mes”, aseguró, y agregó que el ajuste se realizó recortando gastos considerados ineficientes y reduciendo la estructura política, mientras se reforzaban programas sociales.
En ese marco, el asesor defendió también el proceso de apertura económica impulsado por el Gobierno. Señaló que, además de estabilizar la macroeconomía, el programa incluyó baja de impuestos y eliminación de regulaciones que —según su diagnóstico— trababan la actividad. “Para nosotros, los componentes del crecimiento son la inversión y las importaciones. Sin inversiones e importaciones, una economía no puede crecer de forma sostenida”, afirmó.
Núñez destacó que en los últimos dos años se eliminaron permisos administrativos para importar insumos y bienes de capital, lo que —según dijo— facilita la producción. “Hace poco más de dos años, para importar insumos o bienes de capital había que pedirle permiso a un funcionario”, recordó. Hoy, aseguró, la mayoría de las importaciones vinculadas a la producción se realizan sin esas restricciones. “No ha habido un aluvión de importaciones con respecto de lo que sí sucedió en 2011″, comparó.
Frente a las críticas sobre una supuesta “avalancha” de importaciones, el funcionario sostuvo que los datos muestran lo contrario. Según detalló, el 80% de las importaciones argentinas corresponde a insumos productivos, bienes de capital o partes industriales, mientras que los bienes de consumo representan menos del 20%. “Cuando uno frena las importaciones, lo único que hace es afectar la producción”, afirmó.
En tanto, Federico Furiase, secretario de Finanzas, destacó la importancia de consolidar la estabilidad financiera. Según explicó, la mejora en el balance del sector público y la compra de reservas por parte del Banco Central forman parte de una estrategia orientada a bajar el riesgo país y facilitar el financiamiento. “Este fue el Gobierno cuyo Banco Central más dólares compró”, sostuvo Furiase, y remarcó que la reducción de la deuda en moneda extranjera neta de reservas —de unos 141.000 millones de dólares en 2023 a alrededor de 130.000 millones en 2026— mejora la solidez macroeconómica. A su juicio, esa dinámica, combinada con estabilidad fiscal y apertura económica, debería impulsar la inversión, las exportaciones y el crecimiento.
En esa línea, Maximiliano Voss, presidente del BICE, presentó nuevas herramientas de financiamiento para la producción ganadera. El funcionario explicó que el banco impulsa créditos vinculados al valor del producto, una modalidad que permite a los ganaderos devolver el préstamo en función de kilos de novillo. “El productor calcula el crédito en kilos de novillo y siempre paga esa cantidad, independientemente de lo que pase con la macroeconomía o el tipo de cambio”, explicó a los productores presentes.
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La primera herramienta, señaló, son créditos en valor producto para el sector ganadero, una línea disponible para la compra de vaquillonas y la retención de terneras. En esta segunda etapa, el financiamiento se destina a capital de trabajo y acompaña todo el ciclo productivo, desde la incorporación del animal, hasta su engorde y posterior comercialización. El objetivo es impulsar un mayor rendimiento productivo, con más kilos de carne por animal y por hectárea. Según describió la línea, tuvo una fuerte demanda y registró más de 1000 solicitudes en pocas semanas, por lo que el banco decidió ampliar los cupos.
El monto máximo es de hasta $800 millones por productor/empresa, las cuotas se fijan en kilos de novillo -que no varían durante toda la vida del préstamo- y se abonan en pesos al valor del índice INMAG (Índice Novillo del Mercado Agroganadero). El financiamiento se otorga en UVA con una tasa fija del 8% anual y plazo de hasta 3 años.

