Intensidad. Ésa es la característica que define los primeros días de Eduardo Coudet como director técnico de River. Y también es el sello que quiere imponer a su equipo. Recuperar la voracidad, ser punzante y directo para lastimar y volverse insoportable para el rival. Con ocho entrenamientos y sin un solo día de descanso, Chacho tendrá esta noche en Parque Patricios su ansiado estreno en el banco de suplentes millonario. Huracán será la primera de las dos pruebas que tendrá en cuatro días para empezar a cambiarle la cara a un plantel que necesita recobrar nivel, confianza y ánimo.
Ejercicios físico-técnicos, fútbol reducido, pelota parada, trabajos de ataque y defensa, tareas de definición... Las prácticas diseñadas por Coudet tuvieron múltiples aristas. Con su característico silbato en mano, y mientras su ladero Damián Musto llevaba el cuaderno con movimientos y anotaciones, se mostró verborrágico y vibrante, entre gritos constantes en las canchas de River Camp, y además tuvo tiempo para mantener charlas individuales y colectivas con los futbolistas. Los jugadores entendieron que todos peleaban por su lugar desde cero. El último entrenamiento, de la tarde-noche del miércoles en el Monumental, se enfocó exclusivamente en la pelota detenida, antes de que quedaran confirmados los primeros 23 convocados. Pero más allá de los ajustes futbolísticos, este River inconsistente necesita un reseteo absoluto en el aspecto mental.
El de este jueves será un nuevo punto de partida para cambiar la imagen de un resistido plantel. El DT entiende que el grupo tiene un gran potencial que no logró mostrar. Sin atarse a carteles, edades ni perfiles. Por eso, y en línea con una decisión dirigencial, no hubo nuevos movimientos en el mercado de pases que se cerró este martes. Es momento de hacer valer lo que hay. Y a la hora de diseñar el equipo, mantiene el conocido hermetismo de los últimos años: más allá de algunos ejercicios en bloque, no armó un 11 vs. 11 entre titulares y suplentes y los futbolistas no conocían el equipo inicial frente a Huracán, al menos hasta la noche del miércoles.
¿Qué once dispondrá? La lista de convocados marca los regresos de Ezequiel Centurión y Juanfer Quintero, recuperados de lesiones musculares, y las ausencias de los juveniles Facundo González, Cristian Jaime y Agustín Ruberto. En principio, Chacho utilizaría la base de la alineación titular en el 3-1 a Banfield y el 1-1 con Independiente Rivadavia en Mendoza. En el fondo parece no haber dudas: Santiago Beltrán será el arquero y la defensa estará compuesta por Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña. En el mediocampo aparecen Fausto Vera, Aníbal Moreno y Tomás Galván, los tres habitualmente titulares en 2026. En el ataque están los interrogantes.
Ya recuperado del desgarro que sufrió ante Vélez, Quintero tiene el alta médica desde el domingo y Coudet tendrá que definir si el colombiano vuelve para ser titular después de perderse los últimos dos partidos o si suma minutos desde el banco. A Juanfer lo exigieron y respondió de muy buena manera, por lo que se perfila para estar desde el comienzo. En una de las tantas pruebas realizadas, el número 10 fue el eje del bloque ofensivo, con Sebastián Driussi y Facundo Colidio, que por momentos se movería por un costado para formar un 4-2-3-1. Aunque también están en escena Maximiliano Salas y Joaquín Freitas, peleando por ese último cupo. Por otro lado, en otra práctica, dispuso a Driussi como referencia adelante, más Ian Subiabre y Kendry Páez por los extremos. Una opción que aparece más bien como alternativa para algún tramo del juego.
Para los mediocampistas y los delanteros hay una directiva muy clara: presionar alto. Ya lo había anticipado Coudet en la conferencia de prensa de presentación: “Quiero tener un equipo protagonista y muy físico. Que sea un equipo agresivo, siempre mirando el arco de enfrente”. Y para lograr esa agresividad necesitará que los atacantes sean los encargados de asfixiar al adversario para recuperar la pelota y lastimar con velocidad, algo que River no ha logrado en lo que transcurrió del año. De acuerdo con los registros de la Liga Profesional, es el sexto conjunto en hacer efectiva la presión alta, con un promedio de siete recuperaciones por encuentro que terminan en remate. Pero ninguna de las 53 recuperaciones altas derivó en un gol.
Además, en estas primeras ocho fechas el cuadro millonario lidera el ranking de posesión (64,9%) y el de pases en promedio (3,5) por secuencia, y está último en el de pases largos (10,2%). Por otro lado, es el que más secuencias de 10 o más pases ha hecho (97), con amplia distancia sobre Racing (74) y Rosario Central (66), que completan el podio. Pero solo 16% terminó en un ataque (16) y ninguna de esas jugadas finalizó en gol. De los 8 tantos de River en el Apertura, 4 fueron de pelota parada, una estadística que se contrapone con los 129 tiros que lo transforman en el segundo de los equipos que más disparan, después de Unión. Mucha posesión, mucho pase... poca anotación.
River renueva expectativas. Huracán será el primer escollo del gran desafío que afrontará el ciclo Coudet: construir un conjunto convincente con un plantel visiblemente golpeado y en relación tensa con los hinchas. Ahora, en Parque Patricios. Cuatro días después, en el Monumental.


Las tienditas de barrio, uno de los pilares del comercio cotidiano en México, enfrentan un panorama complicado en 2026. La combinación entre el