La embajada de Estados Unidos en La Habana emitió este lunes una alerta de seguridad dirigida a ciudadanos estadounidenses en Cuba tras la desconexión total del sistema eléctrico nacional. El corte se produjo a la 1:54 p.m. hora local y dejó sin electricidad a los 11 millones de habitantes de la isla, según informó The Associated Press.
En su comunicado, la embajada describió la red eléctrica cubana como “cada vez más inestable” y advirtió que los apagones programados y no programados son un problema diario en todo el país, incluida La Habana.
La alerta indicó que los cortes afectan el suministro de agua, la iluminación, la refrigeración y las comunicaciones. Pidió a los ciudadanos estadounidenses conservar combustible, agua, alimentos y carga de teléfonos móviles.
Entre las recomendaciones, la embajada instó a mantener cargados los teléfonos y baterías portátiles, contar con linternas accesibles, almacenar alimentos no perecederos y agua, y preparar alternativas para necesidades médicas que dependen de electricidad o refrigeración.
Es la tercera caída a gran escala de la red eléctrica cubana desde diciembre. El Ministerio de Energía y Minas confirmó la “desconexión total” del sistema y aseguró que las unidades en operación no registraron fallas antes del colapso.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció el viernes que la isla lleva más de tres meses sin recibir envíos de petróleo. Los suministros desde Venezuela se cortaron a principios de enero, tras la operación militar estadounidense en ese país.
Cuba opera actualmente con energía solar, gas natural y plantas termoeléctricas, pero la generación no alcanza para cubrir la demanda. La infraestructura eléctrica está muy por encima de su vida útil, según William LeoGrande, profesor de la American University.
Hacia la noche del lunes, el servicio se había restablecido apenas para el 5% de los residentes de La Habana.
La crisis energética se desarrolla en un momento de alta tensión entre Washington y La Habana. Trump advirtió en enero que impondría aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, lo que el régimen cubano califica como un bloqueo energético.
La Casa Blanca exige la liberación de presos políticos y avances hacia la liberalización política y económica como condición para retirar sanciones. Según fuentes citadas por AP, Washington busca que Díaz-Canel deje el poder como parte de las negociaciones en curso.
Trump declaró el lunes que cree que tendrá “el honor de tomar Cuba”, calificándola como una “nación muy debilitada”.
Mientras tanto, el régimen cubano anunció nuevas medidas económicas, entre ellas permitir que cubanos residentes en el exterior sean socios o propietarios de empresas privadas en la isla y puedan abrir cuentas bancarias en moneda extranjera.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

