DUBAI.– El régimen iraní advirtió el jueves que dará una “respuesta aplastante” si se concreta la amenaza de intervención militar de Estados Unidos, mientras crece la presión internacional, con nuevas sanciones de la Unión Europea (UE) contra altos funcionarios iraníes por la violenta represión a las manifestaciones que sacudieron la teocracia y Washington evalúa la posibilidad de ataques selectivos contra Teherán en medio de su amplio despliegue naval en la región.
“Ante las amenazas que enfrentamos, la prioridad del Ejército está en mantener y reforzar nuestra ventaja estratégica para dar una respuesta aplastante a cualquier ataque", dijo el jefe del Ejército iraní, Amir Hatami, citado por la televisión estatal, además de ordenar el despliegue de un millar de drones estratégicos en los regimientos de combate.
En paralelo, el bloque de países europeos añadió a 15 funcionarios de la teocracia islámica –entre ellos el ministro del Interior, Eskandar Momeni; el jefe de la policía; el fiscal general y dirigentes del grupo paramilitar del régimen conocido como la Guardia Revolucionaria– y seis entidades a su lista negra de congelación de activos y prohibición de visados.
Los ministros de Relaciones Exteriores también acordaron designar a la Guardia Revolucionaria -brazo armado de la República Islámica- como “organización terrorista”, lo cual sitúa al grupo en una categoría similar a la de Estado Islámico y Al-Qaeda y efectúa un cambio fundamental en el enfoque de Europa hacia los líderes iraníes.
“La represión no puede quedar sin respuesta”, dijo la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, en X. “Cualquier régimen que mate a miles de sus propios ciudadanos trabaja para su propia destrucción”, agregó la funcionaria europea.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, ya había advertido el miércoles que las fuerzas de su país tienen “el dedo en el gatillo”, listas para actuar ante cualquier incidente, mientras que Mohammad Akbarzadeh, un alto responsable de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria, amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz, un punto clave de paso del transporte de gas licuado y petróleo procedentes del Golfo.
El balance de las ONGs sobre la represión desatada por el gobierno en numerosas ciudades del país a inicios de mes da cuenta de miles de muertos, aunque, dadas las difíciles condiciones para recopilar información dentro del régimen, las cifras podrían ser mucho mayores.
La Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos (HRANA, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, afirmó haber verificado 6373 muertos, en su mayoría manifestantes alcanzados por disparos de las fuerzas de seguridad. El grupo añadió que al menos 42.486 personas fueron detenidas, y escribió en X que el número de muertos podría superar los 17.000.
La cifra de muertos supera al de cualquier otra ronda de protestas o disturbios en Irán en décadas, y recuerda el caos que rodeó la Revolución Islámica de 1979.
Las declaraciones iraníes responden a los recientes comentarios del presidente norteamericano, Donald Trump, quien dijo que “se acaba el tiempo” para negociar con Teherán sobre su programa nuclear y aclaró que, de no concretarse tal intercambio, Washington atacará Irán como lo hizo el 22 de junio pasado golpeando tres instalaciones nucleares clave para el régimen de los ayatollahs. Esta vez, advirtió el mandatario norteamericano, “será mucho peor”.
Para elevar la presión sobre el régimen, Washington ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y de varios destructores con misiles guiados a Medio Oriente, que pueden ser utilizados para lanzar ataques desde el mar.
Teherán, por su parte, ha mantenido sus propias amenazas afirmando que podría realizar un ataque preventivo o lanzar ataques en la región, en particular contra las bases militares estadounidenses e israelíes.
Al mismo tiempo, Trump evalúa la posibilidad de realizar ataques selectivos contra fuerzas de seguridad y dirigentes del gobierno iraní para incentivar a los manifestantes, según dijeron múltiples fuentes a la agencia Reuters, incluso después de que funcionarios israelíes y árabes advirtieran que el poder aéreo no bastaría por sí mismo para derrocar a los gobernantes clericales.
Según dos fuentes estadounidenses familiarizadas con las discusiones, Trump busca crear las condiciones para un “cambio de régimen”.
En tanto, el gobierno norteamericano recibió esta semana a altos funcionarios de defensa e inteligencia de Israel y Arabia Saudita para mantener conversaciones sobre una posible acción militar estadounidense en Irán, según el medio norteamericano Axios.
Los israelíes viajaron a Washington para compartir información de inteligencia sobre posibles objetivos del régimen, mientras que los funcionarios saudíes intentan evitar una guerra regional más amplia presionando para que se llegue a una solución diplomática.
A raíz de la escalada discursiva, Rusia pidió moderación a Estados Unidos ante posibles acciones en Irán, considerando que la posibilidad de una solución diplomática “no está agotada”.
“Cualquier acción contundente solo puede crear caos en la región y tener consecuencias muy peligrosas en términos de desestabilización del sistema de seguridad en toda la región", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Por otro lado, el ministro iraní de Exteriores mantendrá el viernes conversaciones en Turquía, que quiere jugar un rol de mediador para calmar la tensión entre Teherán y Washington y evitar un ataque norteamericano.
El ministro turco de Relaciones Exteriores, Hakan Fidan, “reiterará la oposición de Turquía a cualquier intervención militar contra Irán, e insistirá en los riesgos de tal iniciativa para la región y el mundo”, declaró un responsable de la cancillería turca.
La Guardia Revolucionaria nació de la Revolución Islámica de 1979 como una fuerza destinada a proteger al gobierno, supervisado por clérigos chiíes, y fue consagrada luego en la Constitución. Operaba en paralelo a las fuerzas armadas regulares y ganó importancia y poder durante una larga y ruinosa guerra con Irak en la década de 1980. Aunque enfrentó una posible disolución después de ese conflicto, el líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, le dio poder para expandirse a la empresa privada, lo que le permitió prosperar.
Actualmente, el grupo tiene una gran influencia en el país, ya que controla gran parte de la economía y las fuerzas armadas, y también se le ha encargado la gestión de los programas nucleares y de misiles balísticos de Irán.
La fuerza Basij, formada por voluntarios de la Guardia, podría haber sido clave para sofocar las manifestaciones, que ganaron seriedad a partir del 8 de enero, cuando las autoridades cortaron el acceso a internet en toda la nación de 85 millones de habitantes. Los videos que han salido de Irán a través de las antenas de Starlink y otros medios muestran a hombres que probablemente pertenezcan a sus filas disparando y golpeando a manifestantes.
Sancionar a la Guardia como un “grupo terrorista”, sin embargo, representa un dilema, ya que, al cumplir los 18 años, los hombres iraníes están obligados a realizar hasta dos años de servicio militar y muchos se ven reclutados por la fuerza a pesar de sus propias ideas políticas.
Agencias AP, AFP y Reuters

