Leonardo DiCaprio tiene en su haber títulos que no solo no pasaron inadvertidos por los cinéfilos, sino que también marcaron un antes y un después en la historia de la industria cinemátográfica, como es el caso de Titanic, película que protagonizó en 1997 junto a Kate Winslet sobre la catástrofe marítima ocurrida el 15 de abril de 1912. Pero no todo es orgullo para el ganador del Oscar: entre los personajes que interpretó, hay uno que preferiría borrar para siempre de su historial.
Se trata de Derek, a quien encarnó entre 1995 y 1996 para la cinta Don’s Plum (Nunca digas lo que piensas). Lo que originalmente fue concebido como un cortometraje independiente de bajo presupuesto terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza que recién vio la luz en 2001. Para ese entonces, DiCaprio ya era una estrella internacional debido a su papel en la cinta sobre el hundimiento del trasatlántico. Sin embargo, no estaba solo en aquel proyecto polémico: Tobey Maguire, uno de sus mejores amigos, lo acompañaba.
Bajo la dirección de R. D. Robb, el film se grabó en blanco y negro en seis días. La ausencia de un guion estructurado obligó a los actores a improvisar durante horas frente a la cámara.
La trama -que guarda similitudes con el estilo de vida de la ‘Pussy Posse’, aquel grupo de amigos de la generación X que DiCaprio lideraba en la vida real- retrata en una hora y media lo que ocurre durante una sola noche en una cafetería de Los Ángeles. Allí, los jóvenes se retan a acudir cada sábado acompañados de una chica diferente para emborracharse, filosofar sobre sus vidas y exponer sus pensamientos más oscuros sobre el sexo, la masturbación y sus propias inseguridades.
Sin embargo, tras el rodaje, todo se transformó en una batalla legal. DiCaprio y Maguire presentaron una demanda para bloquear el estreno en Estados Unidos y Canadá al alegar que habían sido engañados. Según su versión, aceptaron filmar un cortometraje por un salario mínimo como un favor personal, pero los productores editaron el material para convertirlo en un largometraje comercial. “Nunca iría una noche a improvisar con mis amigos y acabaría haciendo una película. De ninguna manera haría eso”, sentenció el propio DiCaprio años más tarde.
Pero la respuesta del director no se hizo esperar. Tras la cancelación, le escribió una carta a DiCaprio en la que lo acusó a él y a Tobey Maguire de “escupir al cine independiente”. “Debés ser el único actor en la historia del cine estadounidense que abochornó a su director en público y sin arrepentirse y destrozó su trabajo”, expresó. “Tú y Tobey Maguire escupieron en la cara del cine independiente y de la comunidad que te ayudó a estar donde estás hoy. No eres más grande que el arte, Leo. No eres más grande que las películas en las que actúas”, agregó.
En ese sentido, los productores señalaron en la contrademanda que la acción legal de los intérpretes era fruto del temor de los actores a que sus improvisaciones revelaran demasiados detalles de sus vidas privadas y arruinaran su ascenso a la fama. Aunque la justicia falló a favor de las estrellas al limitar su difusión, la cinta logró filtrarse en Europa y fue proyectada en la Berlinale de 2001 bajo el sello de Zentropa.
Pero eso no fue todo. En 2015 el productor Dale Wheatley decidió liberar la película de forma gratuita en su sitio web junto a una carta abierta en la que instaba a DiCaprio a liberarse de aquel fantasma del pasado.
