Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), afirmó ayer que la independencia de un banco central depende de sus líderes, en unas declaraciones que se producen en medio de la creciente preocupación por la presión política a la que se enfrentan sus homólogos estadounidenses.
“En última instancia, la independencia tiene que estar presente en la cultura y las convicciones de las personas que trabajan en estas instituciones, porque tarde o temprano se pondrán a prueba los límites legales”, afirmó Lagarde en una conferencia en Washington.
La Reserva Federal (Fed) se ha enfrentado a una creciente presión política bajo el segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El líder estadounidense ha intentado destituir a un gobernador de la Fed en funciones por acusaciones de fraude hipotecario y ha criticado repetidamente al presidente de la Fed, Jerome Powell, cuyo mandato al frente de la institución finaliza en mayo, por no recortar las tasas de interés de forma más agresiva.
En una rara reprimenda el mes pasado, Powell dijo que la investigación de las autoridades estadounidenses sobre él por los costos de renovación en la sede de la Fed tenía como objetivo determinar si la política monetaria se verá influenciada por la presión política o la intimidación.
Lagarde ya estaba entre los jefes de bancos centrales que dieron su apoyo a Powell en enero cuando las autoridades estadounidenses emitieron citaciones en su contra amenazando con una acusación penal.
De cara al futuro, Trump ha nombrado al ex funcionario de la Fed, Kevin Warsh, como su opción para el próximo Presidente del banco central estadounidense.
Lagarde señaló ayer que el ex presidente de la Fed, Paul Volcker, una vez elevó las tasas de interés a “niveles que indujeron la recesión más profunda desde la década de 1930 y fueron resultado de un ataque político sostenido.
“Su acto de convicción personal cambió la trayectoria de la banca central no solo en este país, Estados Unidos, sino en todo el mundo”, añadió.
Es la misma tradición que Powell ha “mantenido con tanta determinación”, mencionó Lagarde.
Subrayó que si bien los marcos jurídicos son necesarios para garantizar la independencia del banco central, éstos por sí solos no son suficientes.
“Las leyes se pueden reescribir, los mandatos reinterpretar y las normas institucionales vaciarse”, dijo.
En su discurso, Lagarde también rechazó la idea de que la estructura de la Unión Europea “nos condena a la inacción”, señalando la capacidad del BCE para responder a las crisis.
