El nuevo ciclo del Canal Trece conducido por Guido Kaczka, Es mi sueño, comenzó este lunes por la noche. Con una tribuna en la que abundaban los aplausos y una escenografía que remitía levemente a La Voz (una sombra destinada a proyectarse a lo largo de la emisión), el conductor vociferó: “¡Bienvenidos a Es mi sueño!”.
Con notable emoción, Kaczka dijo: “La alegría de verlos, me aplaca lo nervios. Empieza este concurso, miles de personas en todo el país tratando de estar acá. Aquellos que cantan, que tienen carisma, que disfrutan haciendo esto, solo unos cientos llegaron a este escenario. De esos cientos, hay ocho que van a ser los grandes finalistas de Es mi sueño. De esos ocho finalistas, va a salir el gran ganador. ¿Pero dónde va a salir? Los ocho van a definir el gran premio en el Teatro Ópera de la Ciudad de Buenos Aires”.
Con esas palabras, Guido explicó con claridad cuál sería el gran premio del reality, que como suele suceder con estos ciclos, tendrá una gran noche final en vivo. Y luego agregó también que el ganador del certamen, recibirá cien millones de pesos, y luego subrayó: “Ellos le van a cantar a toda la Argentina, pero también a gente muy especial para nosotros. Presentemos al primero de los jurados!”. Y de ese modo ingresó al estudio Abel Pintos, que luego de abrazar al conductor, tomó el micrófono y expresó: “Estoy nervioso, no me pasa mucho esto. Me puse nervioso de emoción cuando te escuché que parte del premio es que los participantes lleguen a cantar en el Ópera, es un gran teatro, tiene una hermosísima energía”.
A continuación llegó el momento de presentar al segundo jurado, a quien Guido presentó como “un mito, la alegría de vivir”. Y así ingresó Carlos “La Mona” Jiménez, que con entusiasmó exclamó: “Estoy tan emocionado, como el primer día cuando tenía 16 años, y me eligieron para ser cantante de una orquesta de cuarteto. Fue una ilusión tan grande, como espero que tengan los ocho, que tengan esas mismas ganas, esa ilusión, esa vibración en el corazón. Acá no vamos a ser verdugos, sino jurados, amor y felicidad”.
“Pensamos que ella no volvía más a la televisión, pero siempre termina volviendo” dijo Kaczka cuando presentó a Jimena Barón, su tercera jurado. Al ritmo del baile y del canto, Jimena aseguró: “Estoy feliz, chocha ¡Pero acepté y me arrepentí!”. Y a continuación llegó el último especialista, Joaquín Levinton, que con mucho humor expresó: “Escuché la palabra trabajar, y casi me doy vuelta y me voy. Pero el secreto es vivir de lo que a uno le gusta”.
Con todos los jurados sentados en sus respetivas sillas, el conductor explicó la dinámica de las presentaciones. Todos los especialistas tienen una palanca en sus escritorios, que según cómo las presionen, va pasando del rojo al amarillo y finalmente el verde. Y para que cada uno de los participantes avance de etapa, se necesitan al menos tres especialistas que otorguen un color verde.
La responsable de romper el hielo fue una joven llamada Sabrina, que llegó acompañada de su novio. Luego de una breve charla con los jurados, ella comenzó su interpretación de “Vivir así es morir de amor”, a medida que la barra de colores de cada uno de los jurados oscilaba del rojo hacia el verde. Cuando finalizó su número, sin embargo, Sabrina notó que solo Abel había dejado su valor en verde. Y de hecho, Pintos le dijo: “Me gusta mucho cómo cantás, me parece que tenés muchas condiciones. Durante la canción temí un poco por vos, parecías un poco preocupada por la performance, pero de a momentos te jugaba un poco en contra a lo que yo confío que es tu capacidad vocal. Yo trabajaría un poco eso”. Por su parte, La Mona consideró que faltó “algo pata meterte dentro de la canción, pero sos joven y tenés un porvenir impresionante”. Jimena Barón confesó que esperaba algo muy “poderoso” pero sintió que todo “quedó en un mismo nivel”. Ante dos jurados que habían apuntado con sendos colores rojos y solo un verde, el voto de Levinton era indistinto porque él no podía impedir la eliminación de esa participante. Sin embargo, entre risas el cantante aseguró que quizá no sabía bien cómo manejar la palanca de los colores.
El segundo participante fue Brian, y en la previa Guido entrevistó a su hermana, su hijo y su pareja. Cuando llegó al escenario, él hizo la canción “A puro dolor”, que culminó con aplausos del público y tres colores verdes correspondientes a Pintos, Jiménez y Barón. “El manejo del micrófono lo vas a tener que trabajar, pero tenés una voz buenísima” aseguró Abel, mientras que la “Mona” agregó: “Tu nuez se soltó, fue espectacular porque largaste toda tu energía. Te deseo toda la suerte del mundo”. Con mucha emoción, la pareja de Brian se acercó a felicitarlo, mientras él avanzaba de etapa en la carrera hasta llegar al Ópera.
Luego llegó el turno de Carmen, que fue acompañada de su mamá y sus dos hermanas. La tercera cantante de la noche interpretó “Como yo nadie te ha amado”, y si bien durante su presentación parecía que no iba a ser elegida, a último momento Abel, Jimena y La Mona elevaron sus respectivas palancas hasta alcanzar el color verde. Joaquín Levinton, el único que se mantuvo en el rojo, entre risas confesó que quizá era él quien se estaba confundiendo con Carmen.
A medida que el programa avanzaba, la mecánica continuó de la misma manera. Distintos participantes se presentaban con sus familiares, y de ese modo cantantes de distintas edades (de diez a 65 años) probaban suerte con la intención de permanecer en juego. Historias de vida con un fuerte contenido emotivo en la mayoría de los casos, eran el preludio a los números musicales que a veces terminaban en eliminación o en un paso hacia adelante, con el Ópera en el horizonte.
Esa dinámica de programa dejaba en evidencia la similitud entre Es mi sueño con La Voz, el exitoso ciclo de canto de Telefe. Desde luego que en absoluto un programa es copia del otro, sino que desde hace décadas están más que probados los buenos resultados de los concursos televisivos que combinan canto con historias de vida. Y por ese motivo es que este programa de Guido Kaczka corre detrás de ese objetivo: cosechar un público cautivo que se mantenga fiel a esta propuesta, y pueda construir una noche atractiva para el Trece.
Con respecto al rating, Es mi sueño inició su emisión con un número bajo, de 4.6 puntos, que pronto ascendió hasta llegar a un pico de 7.5.
