Antes de que las dietas modernas se llenaran de suplementos, el hígado ya era considerado uno de los alimentos más completos en muchas culturas. Este órgano concentra nutrientes esenciales que el cuerpo necesita diariamente, entre ellos hierro, vitamina A, vitamina B12, ácido fólico y proteínas de alta calidad.
De acuerdo con bases nutricionales internacionales utilizadas por organismos como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una porción de hígado puede aportar más del 100% del requerimiento diario de vitamina B12 y cantidades importantes de hierro altamente absorbible. Por ello, durante décadas fue recomendado en dietas destinadas a combatir la anemia o fortalecer el sistema nervioso.
Además de su densidad nutricional, el hígado tiene otra característica que lo vuelve relevante en la cocina doméstica: su precio accesible. Frente a otros cortes de carne, sigue siendo una de las proteínas animales más económicas y con mayor concentración de nutrientes por porción.
A pesar de sus beneficios, el hígado suele generar dudas entre los consumidores. Una de las creencias más extendidas es que este órgano “acumula toxinas”. En realidad, su función en el organismo es filtrar y procesar sustancias, no almacenarlas.
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Higados en cazulea de barro
Especialistas en nutrición explican que cuando el hígado proviene de animales sanos y correctamente inspeccionados, su consumo es seguro. Como ocurre con otros alimentos ricos en nutrientes, la recomendación es consumirlo con moderación dentro de una dieta equilibrada.
Aunque en muchas cocinas se habla del hígado como un ingrediente único, en realidad cada tipo tiene características distintas en sabor y textura.
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Cantina Bar Chapultepec
En un momento en el que la gastronomía busca aprovechar mejor los ingredientes y reducir el desperdicio, el hígado vuelve a llamar la atención de cocineros y chefs. Su alto valor nutricional, su precio accesible y su versatilidad culinaria lo colocan nuevamente en el radar de quienes buscan alimentos completos y tradicionales.
Más allá de prejuicios y recuerdos de infancia, el hígado forma parte de una tradición culinaria que durante siglos entendió algo que hoy vuelve a cobrar sentido: los alimentos más nutritivos no siempre son los más caros, sino los que mejor se saben aprovechar en la cocina.

